Rituales de llegada y acogida
Quítate la mochila con calma, pregunta dónde dejar botas y bastones, y ofrece una mano si hay leña que apilar o mesas que limpiar. Anota tu nombre en el registro, confirma cena y desayuno, y agradece. Ese primer intercambio marca el tono de la tarde, suaviza tensiones y recuerda que el refugio no es hotel: es hogar temporal tejido con cuidados compartidos.